Cubanos deportados se aferran a Cancún, atrapados sin papeles ni...
En pocas palabras
Decenas de cubanos deportados de EE.UU. se encuentran varados en Cancún. Sin documentos ni estatus legal, sobreviven en la informalidad, enfrentando una crisis silenciosa de abandono y precariedad.
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Qué pasó
Cancún, ese imán para el turismo, hoy muestra otra cara. Allí, en la sombra de los grandes hoteles, decenas de cubanos deportados de Estados Unidos se encuentran varados, sin papeles ni un sitio donde echar raíces.
El endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, que se sintió fuerte entre 2025 y principios de 2026, ha significado más vuelos de regreso a México para muchos. La travesía, que buscaba un futuro en el norte, termina de golpe en un limbo.
Lo crudo del asunto es que una vez en México, muchos de estos cubanos no pueden volver a la isla, sea por razones políticas o porque el propio gobierno cubano no los acepta. Así, se quedan a la deriva, sin respaldo legal y sin más opción que rebuscarse en la calle.
Dónde y cuándo
La escena se repite en Cancún, la perla de Quintana Roo, entre finales de 2025 y el arranque de 2026. Es una ciudad que, sin quererlo, se ha vuelto un cruce de caminos para la desesperanza.
Allí vemos a personas como Cristina Méndez, una señora de 63 años con una historia que arranca hace cuatro décadas, cuando salió de Cuba como presa política. Hoy, deportada y sin nadie que la ampare, sobrevive cada día sin dinero ni documentos, con la mirada puesta en un futuro incierto.
El contraste es brutal: el brillo de un paraíso turístico choca con la realidad de quienes, sin voz, luchan por un pan en sus esquinas. La ciudad no estaba lista para esta avalancha de rostros nuevos.
Por qué es importante
Este drama va más allá de un puñado de personas. Habla de la vida de muchos, a menudo profesionales con experiencia, que ahora deben aceptar trabajos donde les paguen lo mínimo, sin ninguna protección. Es un desperdicio de talento y de esperanza que duele.
La situación dibuja un nuevo mapa en la migración cubana, donde el camino a Estados Unidos no es un final, sino a veces el inicio de otro calvario en México. Revela una vulnerabilidad que convierte a estos migrantes en blanco fácil para la explotación.
Además, pone en evidencia la falta de preparación de ciudades como Cancún, que, pese a su gran flujo de gente, carece de estructuras básicas para tender la mano a quienes llegan en estas condiciones extremas.
Qué dicen las partes
Cristina Méndez, con la voz quebrada, lo resumía sin rodeos: "Todo está difícil. No puedo trabajar legalmente, no puedo pagar la renta y no sé cuánto tiempo podré resistir así". Su testimonio es un espejo de la angustia colectiva.
Desde las organizaciones civiles, como CISVAC, la abogada Marilyn Torres alza la voz. Ella advierte que la necesidad extrema empuja a estos cubanos a aceptar cualquier trabajo, sin importar el trato. "Están dispuestos a trabajar por lo que sea, y eso genera abusos", decía, señalando a los empleadores sin escrúpulos.
En las redes sociales, es común ver mensajes de cubanos con títulos universitarios y experiencia, pidiendo empleo en lo que sea: un supermercado, una obra o un servicio de limpieza. Es la imagen clara de una contradicción dolorosa.
Qué viene ahora
El primer paso, y el más urgente, es encontrar una vía clara para que estos cubanos puedan acceder a una visa humanitaria o un permiso de trabajo en México. Sin eso, la vida legal es una puerta cerrada.
También queda por ver si el estado de Quintana Roo, o la ciudad de Cancún, logrará armar algún tipo de refugio o programa de apoyo para estas personas. La infraestructura actual es casi nula, y el problema sigue creciendo.
Mientras tanto, la lucha por el día a día continuará en las calles de Cancún. Es una crisis silenciosa que, si no se atiende, seguirá dejando a muchos cubanos en la cuerda floja, entre el abandono y la incertidumbre.
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Cubanos deportados se aferran a Cancún, atrapados sin papeles ni rumbo fijo
En pocas palabras:
Decenas de cubanos deportados de EE.UU. se encuentran varados en Cancún. Sin documentos ni estatus legal, sobreviven en la informalidad, enfrentando una crisis silenciosa de abandono y precariedad.