Washington valora bloqueo naval para detener el crudo hacia Cuba
En pocas palabras
La administración de Donald J. Trump estudia un posible bloqueo naval para cortar el suministro de petróleo a Cuba. La medida busca presionar por un cambio de régimen y podría generar una crisis humanitaria en la isla.
Más detalles
Qué pasó
Desde los pasillos de Washington, la administración del presidente Donald J. Trump estaría barajando una de las cartas más fuertes contra la isla en décadas: un bloqueo naval completo para frenar la entrada de petróleo a Cuba. La noticia, que sale a la luz por un reportaje exclusivo de Politico, detalla conversaciones a puertas cerradas, donde la idea de cortar el flujo energético se presenta como una vía para forzar un cambio de régimen en La Habana. Se habla de impedir que cualquier cargamento de crudo llegue a la isla, una escalada considerable de las sanciones ya conocidas.
Funcionarios de alto nivel discuten sin reparos esta posibilidad. Detrás de esta iniciativa, parece estar el empuje de sectores más duros dentro del gobierno, con el supuesto respaldo del Secretario de Estado, Marco Rubio, según fuentes cercanas a los debates.
Dónde y cuándo
Estos planes se cocinan en Washington D.C., en enero de 2026, mientras la isla de Cuba, a unas 90 millas, aguanta una escasez de energía que ya se siente en el día a día. Los protagonistas son los hilos del poder en Estados Unidos, con el ojo puesto en la capacidad de aguante del gobierno cubano.
La situación del crudo en la isla ya viene tensa. Hace meses que los apagones y la falta de combustible marcan el paso, y cualquier movimiento brusco desde el norte podría echar más leña al fuego.
Por qué es importante
Si esta medida se concreta, el impacto sería como un ciclón que golpea la orilla. El petróleo es la sangre que mueve casi todo en la isla: la electricidad para los hogares, el transporte, la maquinaria agrícola y la industria. Un corte total no solo agravaría la crisis económica, sino que podría desatar una crisis humanitaria de proporciones, afectando la disponibilidad de alimentos y medicinas.
Además, se teme que una presión extrema podría provocar una nueva ola migratoria, con miles de cubanos buscando refugio fuera de la isla, desestabilizando no solo el país sino toda la región del Caribe.
Qué dicen las partes
Dentro de la propia administración Trump, hay voces que chocan. Los sectores más duros ven en el suministro energético el “cuello de botella” para debilitar al gobierno cubano, especulando con una posible caída en 2026 debido a la fragilidad económica. El senador Rick Scott, desde el sur de Florida, ha dicho que “ni un centavo ni una gota de petróleo” debería llegar a Cuba, mostrando el sentir de una parte del exilio.
Sin embargo, otros funcionarios advierten sobre las consecuencias humanas, el sufrimiento que causaría en la población y el riesgo de una desestabilización regional. Por ahora, ni la Casa Blanca ni la embajada cubana en Washington han ofrecido comentarios oficiales sobre el asunto.
Qué viene ahora
Todavía no hay una decisión final, y el plan es solo una de varias opciones sobre la mesa. Las discusiones continúan en Washington, y habrá que estar atentos a cualquier señal o pronunciamiento oficial. La Ley Helms-Burton se perfila como el marco legal para justificar tal intensificación de las sanciones.
Mientras, en Cuba, la gente sigue lidiando con la escasez, y cualquier movimiento en la política exterior estadounidense podría cambiar drásticamente el panorama de un día para otro.
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Washington valora bloqueo naval para detener el crudo hacia Cuba
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La administración de Donald J. Trump estudia un posible bloqueo naval para cortar el suministro de petróleo a Cuba. La medida busca presionar por un cambio de régimen y podría generar una crisis humanitaria en la isla.