Vivir entre apagones: La rutina eléctrica de un edificio en Alamar, La Habana

Vivir entre apagones: La rutina eléctrica de un edificio en...

sábado, 14 de febrero de 2026

En pocas palabras

En Alamar, La Habana, los cortes eléctricos de hasta 20 horas son la nueva normalidad. Vecinos, como Heidi la administradora, enfrentan la incertidumbre y el impacto económico diario.

Más detalles

Qué pasó

En Alamar, a las afueras de La Habana, la vida se mide entre el ir y venir de la electricidad. Heidi Martínez, administradora de un edificio de dieciocho plantas, ya es experta en sacar a los vecinos del ascensor a oscuras cuando la luz se va. Para ella y los suyos, los apagones dejaron de ser algo raro para convertirse en la norma de cada día, creando una verdadera "cultura de apagones".

Los residentes enfrentan un constante "quita y pon", interrupciones repetidas sin horario fijo ni patrón previsible, lo que imposibilita organizar cualquier rutina.

Dónde y cuándo

Desde hace semanas, los cortes eléctricos se han vuelto una costumbre amarga en varias zonas de Cuba, incluyendo este rascacielos habanero en Alamar. Hay días donde la luz se ausenta por quince o veinte horas, marcando el ritmo de la vida. Aunque el Gobierno mencionó un gran apagón reciente que dejó a más del 64% del territorio sin servicio, en Alamar el problema es la inestabilidad.

Para vecinos como Gladys Berriel, de 74 años, esta crisis comenzó a sentirse con fuerza en 2023 y no ha hecho más que empeorar desde entonces, afectando profundamente el día a día en la capital.

Por qué es importante

Esta danza eléctrica desorganiza la vida de los habaneros. Cocinar una comida, guardar algo en la nevera o simplemente descansar se vuelve una aventura incierta, donde la falta de previsibilidad es el mayor enemigo. La ausencia de programación oficial agrava la frustración de los vecinos, que no saben cuándo podrán usar sus electrodomésticos sin riesgo de dañarlos.

El impacto económico es devastador en un contexto de inflación y escasez. Berriel cuenta que reparar su nevera dañada por los constantes cortes le costó 5.000 pesos, una cifra que supera con creces su pensión mensual de 3.156 pesos. Para muchos, es una elección entre necesidades básicas y mantener los pocos enseres que poseen.

Qué dicen las partes

El Gobierno cubano explica la situación como un “asedio petrolero” de Washington, que desde el 9 de enero habría mermado la entrada de combustible a la isla. Cuba apenas produce una tercera parte de la energía que consume y su red termoeléctrica, vieja y llena de problemas, depende en gran medida de lo que llega de fuera.

Los vecinos, sin embargo, ven cómo sus aparatos se estropean, la comida se echa a perder y su día a día se complica sin más remedio. La angustia de la incertidumbre eléctrica es una realidad cotidiana que las explicaciones oficiales no logran disipar.

Qué viene ahora

Ante la escasez, las autoridades han tomado medidas de contingencia: servicios mínimos en hospitales, clases a distancia en universidades y un racionamiento severo de combustible. Sin embargo, en barrios como Alamar, estas soluciones no terminan de aliviar el sofoco diario.

En el edificio de Heidi, cada apagón es también una carrera contra el tiempo para evitar accidentes, con ascensores detenidos y escaleras a oscuras. La linterna de su móvil, en medio de la penumbra del elevador, se ha vuelto un símbolo de esa resistencia obligada, no de heroicidad, sino de la pura necesidad de seguir adelante en un día a día incierto.

Compartir esta noticia

Elige cómo quieres compartir este artículo

🌐 https://cubaaldia.com
📰 Vivir entre apagones: La rutina eléctrica de un edificio en Alamar, La Habana
📝 En pocas palabras:
En Alamar, La Habana, los cortes eléctricos de hasta 20 horas son la nueva normalidad. Vecinos, como Heidi la administradora, enfrentan la incertidumbre y el impacto económico diario.
🔗 Leer más: https://cubaaldia.com/noticia/vivir-entre-apagones-rutina-electrica-edificio-alamar-habana/6e1623e3-2c5f-4a22-b959-d907c1da5d91