Ulises Toirac narra la triste rutina de los apagones en La Habana
En pocas palabras
El humorista Ulises Toirac reflexiona con tono resignado sobre los apagones cotidianos en La Habana. Destaca cómo la interrupción eléctrica se ha vuelto un símbolo de la crisis y desesperanza diaria.
Más detalles
Qué pasó
El humorista Ulises Toirac, siempre atento al pulso de la calle, puso voz de nuevo al sentir cubano, esta vez con el eco amargo de los apagones. Publicó en sus redes: "¡Adiós Lolita de mi vida! Hoy a las tres y tanto la pusieron y acabo de despedirla hace sólo unos minutos". Sus palabras, cargadas de una mezcla de nostalgia y resignación, pintan el cuadro de una despedida cotidiana.
Es el adiós a la electricidad, un suceso que se ha vuelto un ritual amargo en la vida de muchos cubanos.
Dónde y cuándo
Fue este pasado jueves, entrada la tarde, en La Habana. La capital, esa "capital de todos los cubanos", se sumergió otra vez en la oscuridad. Lo que antes era un mal de las provincias, ahora parece una rutina que envuelve también las esquinas habaneras.
La luz se fue poco después de las tres, apenas unos minutos de respiro antes de su partida. Este hecho se suma a la larga lista de interrupciones que marcan el día a día.
Por qué es importante
Más allá de la interrupción, estos cortes eléctricos revelan una herida profunda en la estructura del país. Toirac subraya que el "régimen de oscuridad" no es casualidad, sino reflejo de un ciclo vicioso: no hay dinero, no hay combustible, no hay luz, no se produce y, por tanto, vuelve a faltar el dinero.
Este ciclo no solo frena la economía, sino que desgasta la esperanza de la gente. Cada apagón es un recordatorio de que las soluciones se diluyen y la calidad de vida se ve afectada.
Qué dicen las partes
Desde su balcón, o quizá desde el portal, Toirac observa que la promesa oficial de una recuperación energética no encaja con la dura realidad. Él ve cómo "la curva de desaceleración se pronuncia exponencialmente", lo que significa que la situación, lejos de mejorar, empeora a pasos agigantados.
El humorista no lo dice para echar leña al fuego; solo constata que la "población anda ‘obstiná’ de carestías" y de una desesperanza que cala hondo en el alma colectiva. Su análisis se contrapone a las narrativas oficiales.
Qué viene ahora
Según la mirada de Toirac, el presente ya es "el doble de mal que ayer", y la senda apunta a más complicaciones. Esta tendencia deja a la sociedad en un estado de fragilidad constante y una tensión que se respira en el aire.
Mientras la discusión política sube de tono, la vida diaria de los cubanos sigue "raspando la piel y vaciando el estómago", sin atisbos de una solución clara en el horizonte inmediato. La incertidumbre persiste.
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Ulises Toirac narra la triste rutina de los apagones en La Habana
En pocas palabras:
El humorista Ulises Toirac reflexiona con tono resignado sobre los apagones cotidianos en La Habana. Destaca cómo la interrupción eléctrica se ha vuelto un símbolo de la crisis y desesperanza diaria.