Santiagueros Relatan la Dura Realidad de Hambre y Crisis en Cuba
En pocas palabras
Ciudadanos de Santiago de Cuba comparten la dura realidad de escasez, hambre y servicios colapsados. La vida diaria se vuelve una lucha por lo básico, mientras los salarios no alcanzan.
Más detalles
Qué pasó
Desde las calles de Santiago de Cuba, la voz de sus habitantes se alza para describir una realidad cruda: un país que parece desmoronarse día a día. Los santiagueros denuncian una profunda crisis, marcada por la falta de alimentos, combustible y medicinas, así como por servicios básicos que han colapsado.
Los testimonios pintan un cuadro de desesperación, donde la vida cotidiana se ha convertido en una batalla constante por lo elemental. La dignidad de las personas se ve mermada ante la imposibilidad de satisfacer las necesidades más básicas.
Dónde y cuándo
La escena se desarrolla en Santiago de Cuba, en este enero de 2026. Allí, bajo el sol implacable, personas como un hombre de 72 años y una madre con seis hijos abren sus casas y sus almas para contar lo que viven.
Las colas interminables, el ruido de la ciudad, y la sensación de abandono son el telón de fondo de estas historias. Cada rincón parece recordar que la lucha es de todos los días, sin tregua.
Por qué es importante
Esta situación no es solo la queja de unos pocos; es el eco de un problema sistémico que afecta a la mayoría de los cubanos. La incapacidad de un jubilado para subsistir con su pensión o el sacrificio de una madre para alimentar a sus hijos refleja un profundo deterioro social y económico.
La falta de soluciones visibles y la percepción de un estancamiento generalizado amenazan con minar la esperanza de quienes aún resisten en la isla. La crisis toca la fibra más íntima de la existencia: la supervivencia.
Qué dicen las partes
El hombre de 72 años, con su sueldo de 1,650 pesos cubanos, explica que el dinero “se va en un día” cubriendo apenas el hambre y sus medicinas. Señala el contraste con la inversión en hoteles, mientras el pueblo sufre.
Una madre de seis hijos relata cómo debe “sacrificarse doble, triple” para que sus pequeños no se acuesten con el estómago vacío. La escasez de pan durante días es una muestra dolorosa de su lucha diaria. Otro santiaguero, sin rodeos, sentencia: “El país no va a mejorar”, criticando la inacción del gobierno y la forma en que una minoría parece perjudicar a la mayoría.
Qué viene ahora
Los entrevistados coinciden en que la vida es un desafío continuo. La escasez persistente, la inflación galopante y unos salarios que no acompañan el costo de la vida obligan a cada persona a buscar sus propias soluciones para sobrevivir.
Ante este panorama, la esperanza de una mejora parece depender de cambios profundos en la manera en que se gestiona el Estado y la economía. Mientras tanto, la población sigue atenta, a la espera de un mañana diferente.
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Ciudadanos de Santiago de Cuba comparten la dura realidad de escasez, hambre y servicios colapsados. La vida diaria se vuelve una lucha por lo básico, mientras los salarios no alcanzan.