Muere General Mesa Delgado, Sombra del Fusilamiento de Arnaldo...
En pocas palabras
Falleció el general José Luis Mesa Delgado, figura destacada del régimen, cuya muerte revive el doloroso recuerdo de su presunta implicación directa en el fusilamiento de Arnaldo Ochoa en 1989.
Más detalles
Qué pasó
En un día cualquiera de enero de 2026, la noticia del fallecimiento del general de brigada de la reserva José Luis Mesa Delgado, a los 88 años, se dio a conocer. Fue el Ministerio del Interior (MININT) quien confirmó su partida este miércoles 14 de enero.
El comunicado oficial, como es costumbre, destacó su extensa y “fiel” trayectoria como combatiente desde los primeros días del Movimiento 26 de Julio y la Lucha Clandestina. También resaltó su paso por el Ejército Rebelde y la Lucha contra Bandidos, sumando casi seis décadas de servicio en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el propio MININT, condecorado y siempre leal a la Revolución y sus líderes.
Sin embargo, detrás de esta semblanza oficialista, la muerte de Mesa Delgado reabre uno de los capítulos más dolorosos y cuestionados de la historia cubana reciente. Su nombre ha estado ligado durante años a la ejecución del general Arnaldo Ochoa Sánchez en 1989, un hecho que aún genera profundo malestar y debate.
Dónde y cuándo
El general José Luis Mesa Delgado falleció en Cuba, a sus 88 años, en una fecha cercana al 14 de enero de 2026, según el anuncio del MININT. Su vida se extendió por casi nueve décadas, marcadas por un compromiso inquebrantable con el sistema político establecido tras 1959.
La controversia alrededor de su figura nos remonta a la madrugada del 13 de julio de 1989. Fue entonces cuando, en un área poco visible cerca de la base aérea de Baracoa, al oeste de La Habana, se ejecutó la sentencia de muerte contra el general de división Arnaldo Ochoa y otros tres hombres: Antonio de la Guardia, Jorge Martínez Valdés y Amado Padrón Trujillo.
En aquel momento crucial, Mesa Delgado ostentaba el grado de coronel y se desempeñaba, según testimonios, como jefe de tropas especiales. Se le consideraba un hombre de absoluta confianza del alto mando político-militar, con un rol activo en el centro de entrenamiento conocido como "Baraguá" o "El Cacho", ubicado en Los Palacios, Pinar del Río.
Por qué es importante
La desaparición física de José Luis Mesa Delgado no es solo la noticia de la muerte de un militar de alto rango. Es un eco que resuena, reviviendo la memoria de la "Causa No. 1", un evento que sacudió los cimientos de la isla y dejó cicatrices imborrables.
Esta es una historia que afecta a la memoria colectiva de Cuba, a las familias de los ejecutados y a quienes buscan entender los mecanismos del poder en momentos de crisis. El fusilamiento de Ochoa marcó un punto de inflexión, consolidando el control absoluto de Fidel Castro sobre las Fuerzas Armadas y enviando un mensaje claro a cualquier potencial disidencia interna.
La figura de Mesa Delgado, para muchos, simboliza la lealtad inquebrantable y la obediencia estricta a un sistema. Su nombre, asociado a aquel episodio, se convierte en un recordatorio constante de la cara más represiva de ciertos momentos de la Revolución.
Qué dicen las partes
Desde la voz oficial, el régimen cubano lo despide con honores, destacando su lealtad, su participación en misiones internacionalistas como la de Angola, y su condición de delegado en varios congresos del Partido Comunista. Lo presentan como un "ejemplo de lealtad" y un pilar de la Revolución.
Sin embargo, otras voces, provenientes de fuentes independientes y testimonios de exmilitares, pintan un cuadro muy diferente. El periodista y exmilitar Aldo Luberta Martínez, por ejemplo, ha señalado directamente a Mesa Delgado como quien dirigió el pelotón de fusilamiento de Arnaldo Ochoa.
Más aún, Luberta Martínez ha afirmado que fue Mesa Delgado quien realizó los temidos "tiros de gracia" a los cuerpos ya abatidos. Estas narrativas lo describen como un oficial "siniestro", carente de escrúpulos y temido dentro de las filas castrenses, una figura emblemática del terror interno de la época.
Qué viene ahora
Con la muerte de José Luis Mesa Delgado, se cierra una vida, pero no la conversación ni el cuestionamiento. Este evento, lejos de silenciar las interrogantes, las amplifica, invitando a una nueva reflexión sobre los sucesos de 1989.
Para aquellos que guardan la memoria de la "Causa No. 1", su partida refuerza la necesidad de comprender plenamente ese período. La historia, en Cuba, a menudo se narra en capas, y la muerte de figuras clave como Mesa Delgado permite que capas ocultas salgan a la superficie, incluso si solo es en la memoria y el debate popular.
Lo que viene ahora es la reafirmación de que hay verdades que persisten más allá de los comunicados oficiales. Es la insistencia en un relato paralelo que cuestiona la versión épica y, con cada partida, busca arrojar más luz sobre los momentos más complejos y dolorosos del poder revolucionario.
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Muere General Mesa Delgado, Sombra del Fusilamiento de Arnaldo Ochoa
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Falleció el general José Luis Mesa Delgado, figura destacada del régimen, cuya muerte revive el doloroso recuerdo de su presunta implicación directa en el fusilamiento de Arnaldo Ochoa en 1989.