La crisis del gas aprieta en La Habana, con largas colas y el...
En pocas palabras
La escasez de gas licuado se agudiza en La Habana, provocando colas caóticas y forzando a muchos a cocinar con carbón o leña. Las sanciones impactan directamente el día a día.
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Qué pasó
Al caer la tarde en Regla, la gente se apiña en colas interminables para comprar gas. Cientos esperan una balita de Cupet, muchos de ellos ancianos que usan sus tanques vacíos o carritos como asiento. Cuando el camión de suministro llega, a menudo tarde, la multitud avanza lento, entre discusiones y confusión.
No todas las filas son iguales; algunas tienen cierto orden, mientras otras son un desastre. La realidad en la calle dista mucho de los protocolos oficiales que buscan organizar la distribución.
Dónde y cuándo
Todo esto ocurre en febrero de 2026, principalmente en La Habana. Barrios como Regla, el Cerro y Guanabacoa, especialmente en la calle Obispo, son testigos de estas escenas. Las colas se forman desde la tarde, extendiéndose hasta que los camiones de suministro llegan, a menudo cerca de las seis. La espera se alarga bajo el sol o el crepúsculo.
El ambiente se carga de impaciencia y las quejas son constantes. La situación se repite a diario en varios puntos de la capital cubana.
Por qué es importante
Esta situación con el gas es el síntoma visible de una crisis energética profunda en Cuba. Afecta directamente la vida diaria, forzando a muchas familias a volver a cocinar con carbón o leña, incluso en barrios de La Habana. Muestra cómo las decisiones políticas globales, como las sanciones de Estados Unidos, se sienten en la economía doméstica.
La escasez también impulsa un mercado informal donde los precios se disparan, llegando hasta los 30.000 pesos cubanos por una balita. Esto añade una carga más a los ya ajustados presupuestos familiares y resalta la desesperación de la gente.
Qué dicen las partes
La Empresa de Gas Licuado (GLP) informó que se distribuirían 15.000 cilindros diarios para La Habana, Artemisa y Mayabeque. Se prometió equidad y prioridad para zonas con más clientes, con cada contrato pudiendo comprar un solo cilindro y los mensajeros uno por cliente al día.
Sin embargo, la gente en las colas de la capital cuenta una historia diferente. Se ven quejas por el desorden y la falta de cumplimiento de los protocolos. Muchos señalan que mensajeros o revendedores logran abastecerse con varias balitas, dejando a quienes esperan por meses sin su suministro, contraviniendo la prioridad anunciada.
Detrás de todo, está la interrupción del suministro desde Jamaica, tradicional proveedor de gas para la Isla, tras las sanciones impuestas por la administración Trump el 30 de enero a cualquier país que lo abastezca. El tanquero cubano Emilia regresó vacío de Kingston, confirmando la dificultad para conseguir el GLP.
Qué viene ahora
La escasez de gas licuado en Cuba parece que no tiene un fin cercano. Mientras tanto, la gente seguirá buscando soluciones caseras, volviendo al carbón y la leña para cocinar en sus hogares. Esta práctica, común en el oriente del país, ahora se extiende a los barrios de La Habana.
Las colas, con su caos y su lento avance, seguirán siendo una imagen habitual en las calles de La Habana y otras provincias. Los precios en el mercado informal continuarán al alza, añadiendo una carga económica considerable. La atención se centrará en los pasos que tome el gobierno para asegurar el suministro y en si las sanciones internacionales flexibilizan su postura, permitiendo a la Isla reabastecerse de este recurso vital.
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La crisis del gas aprieta en La Habana, con largas colas y el regreso a viejas cocinas
En pocas palabras:
La escasez de gas licuado se agudiza en La Habana, provocando colas caóticas y forzando a muchos a cocinar con carbón o leña. Las sanciones impactan directamente el día a día.