Guerra en Ucrania: Cuatro años de un conflicto congelado y...
En pocas palabras
Tras cuatro años, la invasión rusa a Ucrania se mantiene estancada. Los avances rusos son mínimos y costosos, mientras Kyiv resiste con apoyo internacional, enfrentando una prolongada guerra de desgaste sin un final cercano.
Más detalles
Qué pasó
A casi cinco años del inicio de la invasión, la guerra en Ucrania muestra un frente prácticamente congelado. Los grandes movimientos de tropas son cosa del pasado.
A pesar de la insistencia de Moscú sobre un supuesto colapso ucraniano, los avances rusos son limitados y tienen un precio muy alto. Kyiv, por su parte, se aferra a su defensa y lanza contraataques puntuales.
Dónde y cuándo
La historia se desarrolla a principios de 2026, casi cinco años después de que Vladimir Putin diera la orden de invadir. El escenario principal es la línea de frente, que se extiende por el este y el sur de Ucrania.
En lugares como Pokrovsk, las ganancias territoriales de Rusia se miden en apenas decenas de metros cada día. Los combates se libran en un invierno crudo, con temperaturas bajo cero, y la tecnología de drones es protagonista en cada esquina del campo de batalla.
Por qué es importante
Este estancamiento significa que Rusia no ha logrado su objetivo de doblegar a Ucrania rápidamente. El costo humano y material para Moscú es extraordinario, desafiando sus expectativas iniciales.
Para los ucranianos, la prolongación de la guerra, junto con los bombardeos a la infraestructura, ha dejado a millones sin electricidad, agua y calefacción. Sin embargo, su resistencia ha demostrado ser un desafío formidable, evitando un quiebre militar o político decisivo.
Qué dicen las partes
El Kremlin insiste en que la victoria es inevitable y exige la retirada ucraniana de zonas estratégicas como Donetsk. Proyectan una imagen de fuerza, pero los datos del terreno cuentan otra historia.
El gobierno de Volodymyr Zelenskyy mantiene una postura firme, asegurando que la resistencia continúa y que se han logrado recuperar áreas específicas. La inteligencia occidental, sin embargo, sugiere que la conquista total de Donetsk podría llevar muchos meses y un costo humano incalculable para Rusia.
Del otro lado del mundo, el presidente estadounidense Donald Trump, aunque en el pasado ha expresado posturas ambiguas, no ha forzado concesiones territoriales a Ucrania. Estados Unidos y Europa siguen enviando armas, inteligencia y apoyo financiero, aunque las tensiones internas en el continente europeo sobre los gastos crecen día a día.
Qué viene ahora
El futuro inmediato apunta a una guerra de desgaste. No hay señales claras de un desenlace rápido a la vista. Rusia, con todo su poder, no consigue avanzar de manera decisiva, y Ucrania no está dispuesta a ceder.
Kyiv busca elevar aún más el costo humano para Rusia, con la esperanza de forzar una movilización mayor o unas negociaciones menos intransigentes. Aun así, Ucrania también enfrenta su propio cansancio, la rotación limitada de tropas y una fatiga social que ya pesa.
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Guerra en Ucrania: Cuatro años de un conflicto congelado y costoso
En pocas palabras:
Tras cuatro años, la invasión rusa a Ucrania se mantiene estancada. Los avances rusos son mínimos y costosos, mientras Kyiv resiste con apoyo internacional, enfrentando una prolongada guerra de desgaste sin un final cercano.