En Malibú, la exvicepresidenta Harris estrena mansión de ensueño
En pocas palabras
La exvicepresidenta Kamala Harris y su esposo adquirieron una lujosa mansión frente al mar en Malibú por 8,15 millones de dólares, avivando el debate sobre su discurso progresista y su estilo de vida.
Más detalles
Qué pasó
En el aire de Malibú, ese rincón californiano que susurra nombres de estrellas, se ha cocinado una noticia que, aunque discreta, resuena. La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y su esposo, Doug Emhoff, han sellado una compra de alto vuelo.
Adquirieron una mansión que mira al Pacífico, un nido de lujo en el codiciado Point Dume. El precio, que siempre tiene su eco, asciende a la nada despreciable suma de 8,15 millones de dólares.
Este movimiento inmobiliario, revelado por la prensa, ha puesto una vez más bajo la lupa la vida de quienes, desde la política, buscan marcar un rumbo para el país.
Dónde y cuándo
La edificación, que data de 1979, no es un recién llegada, sino una construcción con historia sobre un acantilado. Desde sus ventanales, se abre la inmensidad del océano, un privilegio para pocos en esta tierra.
Con cuatro habitaciones generosas y seis baños que no le van a la zaga, la propiedad se asienta sobre casi mil metros cuadrados de terreno. Cada espacio parece diseñado para el descanso y el disfrute más exclusivo.
Entre sus lujos no faltan la piscina climatizada, un spa subterráneo para la relajación profunda, un pozo de fuego para las noches frescas y un acceso cerrado que garantiza la privacidad. Los techos con vigas y los tragaluces invitan a la luz del sol a entrar sin pedir permiso.
Además, cuenta con un bar bien surtido y múltiples zonas pensadas para el entretenimiento. Y como un tesoro escondido, la mansión ofrece un acceso especial a Little Dume, una playa que solo los privilegiados con una llave pueden surfear.
Por qué es importante
Esta compra, más allá de la cifra y el lujo, ha puesto sobre la mesa un viejo debate que siempre vuelve. Hablamos del contraste entre el discurso público de Kamala Harris y su estilo de vida personal, a menudo discreto, pero de grandes proporciones.
La exvicepresidenta ha sido una abanderada de políticas de sostenibilidad ambiental. Ha insistido en la necesidad de cambiar comportamientos para combatir el cambio climático, un mensaje que resuena con urgencia en estos tiempos.
Sin embargo, sus inversiones y hábitos, como los viajes frecuentes en jet privado y ahora una mansión frente al mar en una zona de riesgo por el aumento del nivel del mar, parecen hablar otro idioma. Esta contradicción no ha pasado desapercibida.
Para muchos, el asunto va más allá de una simple compra. Toca la fibra de la credibilidad y la coherencia de quienes desde el poder proponen rumbos a seguir. Es un reflejo de la distancia que a veces se percibe entre la prédica y la práctica.
Qué dicen las partes
Desde el círculo demócrata, un consultor anónimo citado por Politico, ha sugerido que esta mansión es un refugio. Una especie de guarida privada donde Harris podría escapar del ojo público de Washington.
Pero no todos han visto con buenos ojos la operación. La Liga Protectora de la Policía de Los Ángeles, por ejemplo, levantó la ceja. Cuestionaron el despliegue de recursos policiales para proteger a la exvicepresidenta, haciendo una comparación con la seguridad que reciben los ciudadanos de a pie.
El agente inmobiliario, Chris Cortazzo de Compass, confirmó la transacción. Destacó la luminosidad de la sala principal, con su chimenea a gas y un sistema de altavoces, y su envidiable cercanía a la arena.
Por su parte, el California Post y el New York Post fueron directos. Subrayaron lo que consideraron una "ironía" entre el activismo climático de Harris y la elección de una residencia de lujo en la costa, un lugar que el mismo cambio climático amenaza.
Qué viene ahora
Kamala Harris y su esposo parecen buscar, en Malibú, esa vida privada que a menudo se le niega a las figuras públicas. Un barrio que exige discreción y ofrece un resguardo seguro, lejos del ojo implacable de los medios y la política.
No obstante, la conversación sobre la coherencia entre el discurso y el estilo de vida de los políticos, especialmente los que se abanderan del progresismo, seguirá su curso. Esta compra es un capítulo más en esa historia sin fin.
La mirada atenta de la opinión pública observará cómo esta nueva residencia se integra en la imagen de la exvicepresidenta. El tiempo dirá si la brisa marina de Malibú ayuda a mitigar las olas de la crítica o si, por el contrario, las aviva aún más.
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En Malibú, la exvicepresidenta Harris estrena mansión de ensueño
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La exvicepresidenta Kamala Harris y su esposo adquirieron una lujosa mansión frente al mar en Malibú por 8,15 millones de dólares, avivando el debate sobre su discurso progresista y su estilo de vida.