El Clamor de Rigoberto Ferrera: La Habana Entre Basura y Humo
En pocas palabras
El humorista Rigoberto Ferrera alza su voz contra la grave crisis de basura y la quema indiscriminada en La Habana, denunciando la asfixia ambiental que sufre la capital.
Más detalles
Qué pasó
Rigoberto Ferrera, con su voz conocida, ha encendido la alarma. La Habana, la capital cubana, respira un aire denso, pesado, que no es metáfora. Es la mezcla del humo constante y la basura que se amontona sin descanso en sus calles.
Este humorista, lejos de callar, ha puesto su alcance en redes sociales al servicio de una denuncia urgente. Él expone lo que muchos habaneros sienten cada día: la ciudad se ahoga bajo sus propios desechos.
Ferrera advierte, con la preocupación en sus palabras, que la situación es crítica. Antes de que el fuego consuma cada rincón, ya se siente el peso de un aire irrespirable.
Dónde y cuándo
Esta escena se repite en el corazón mismo de La Habana, en barrios tan céntricos como Centro Habana, Diez de Octubre y Cerro. Los días actuales, incluyendo aquel lunes 23 de febrero de 2026, marcan una realidad difícil.
Las imágenes que el humorista comparte no mienten: montañas de residuos cerca de paradas de ómnibus, edificios residenciales e incluso centros médicos. El abandono se palpa en el ambiente.
Los vecinos atestiguan cómo los contenedores se desbordan, convirtiendo esquinas y solares en improvisados vertederos. Niños juegan ajenos, a pocos metros de focos de contaminación y olor penetrante.
Por qué es importante
La denuncia de Ferrera va más allá de un simple lamento. Es un espejo que refleja una crisis ambiental con graves consecuencias para la salud pública. La quema constante de basura no es una solución, sino un veneno.
El humo tóxico, cargado de plásticos y materia orgánica, causa estragos en las vías respiratorias. Afecta especialmente a los más vulnerables: niños pequeños y ancianos.
Para quienes sufren de asma, cada brisa que arrastra el humo a sus hogares es un recordatorio doloroso de una ciudad que los asfixia. Se abre así un debate sobre la inacción y la necesidad de respuestas.
Qué dicen las partes
Desde su tribuna digital, Rigoberto Ferrera no se anda con rodeos. Con esa mezcla de sátira y frontalidad que lo caracteriza, señala que prender fuego a los desechos no resuelve el problema. Al contrario, lo agrava.
Es una medida desesperada que tiene un costo altísimo en la calidad del aire. Los testimonios de los habaneros resuenan con la misma queja: la recogida de basura es irregular y deficiente.
No hay una voz oficial que responda directamente a estas denuncias en la noticia. Sin embargo, la voz de Ferrera y la de los ciudadanos se unen en un coro que exige atención y acción.
Qué viene ahora
La bola de nieve de la indignación parece seguir creciendo. La labor de Ferrera se ha transformado en un verdadero activismo cívico, utilizando la indignación colectiva para generar presión pública.
Se espera que las publicaciones del humorista sigan amplificándose, obligando a mirar una realidad que muchos desearían ignorar. La comunidad digital cubana, dentro y fuera de la isla, se mantiene alerta.
El silencio, cuando el aire es irrespirable, también asfixia. La mirada se posa ahora en las autoridades, a la espera de un cambio en la gestión de residuos que ponga fin a esta crisis ambiental.
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El Clamor de Rigoberto Ferrera: La Habana Entre Basura y Humo
En pocas palabras:
El humorista Rigoberto Ferrera alza su voz contra la grave crisis de basura y la quema indiscriminada en La Habana, denunciando la asfixia ambiental que sufre la capital.