Doble Derrumbe en La Habana Vieja: La Ciudad se Cae a Pedazos...
En pocas palabras
Dos derrumbes en La Habana Vieja exponen el grave deterioro de sus edificaciones, dejando a residentes en alerta y sin respuestas institucionales, mientras la crisis habitacional se agrava.
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Qué pasó
Una mañana cualquiera en La Habana Vieja, el silencio del casco histórico se rompió con el estruendo de lo inevitable. Dos estructuras más, heridas de tiempo y abandono, cedieron en sendos derrumbes, reviviendo el fantasma que persigue a los residentes de la capital.
Uno de los incidentes afectó una edificación ya marcada por el deterioro, mientras que el otro vio el colapso de un alero de azotea. Afortunadamente, no hubo vidas que lamentar, pero el miedo se instaló de nuevo en el aire.
Dónde y cuándo
El primer suceso se ubicó en la concurrida intersección de Aguiar y Muralla, un lugar que ya en 2018 había sido señalado en reportajes por el estado crítico de uno de sus inmuebles. Ocho años después, la advertencia se hizo realidad.
El segundo ocurrió en la calle Teniente Rey, entre Aguacate y Villegas, también en La Habana Vieja, alrededor de las seis de la mañana de este martes. El alero de una azotea se desplomó, poniendo en riesgo directo a al menos seis viviendas del edificio. La hora temprana evitó una tragedia mayor, pero el temor persiste.
Por qué es importante
Estos derrumbes son mucho más que noticias aisladas; son el reflejo crudo de una crisis habitacional profunda y un deterioro constructivo que parece no tener fin en la capital. Evidencian la peligrosa rutina de vivir bajo techos agrietados en una ciudad que envejece sin que se le ofrezcan soluciones estructurales.
La ausencia de un mantenimiento sistemático, la escasez crónica de materiales y décadas de abandono contrastan con el auge sostenido de la construcción de hoteles y proyectos turísticos, una paradoja que irrita y desvela a sus habitantes.
Qué dicen las partes
Las voces de los vecinos, cansados de la espera, resuenan en las calles. Desde 2018, residentes del edificio de Aguiar y Muralla ya alertaban sobre grietas profundas, filtraciones y desprendimientos. Sus reclamos ante las autoridades de Vivienda quedaron sin respuestas concretas, y el peligro advertido se materializó.
Tras el desplome en Teniente Rey, una vecina relató la llegada de los bomberos, pero hizo hincapié en la ausencia de funcionarios del Gobierno local o del sistema de la vivienda. “Vinieron los bomberos, pero no apareció ningún funcionario. Gracias a Dios no hubo daños personales”, expresó, visiblemente preocupada por la falta de apoyo institucional.
Qué viene ahora
La Habana Vieja sigue en vilo, y la pregunta que flota en el aire es obvia: ¿cuántos derrumbes más serán necesarios para que las advertencias de sus habitantes sean escuchadas y se tomen medidas reales? Es probable que estos incidentes se sumen a una larga lista de colapsos parciales y totales que seguirán afectando a numerosos edificios.
La ciudad continúa cayendo a pedazos, ladrillo a ladrillo, mientras sus residentes esperan, con la mirada puesta en un futuro incierto, si algún día la promesa de una vivienda digna dejará de ser solo una quimera.
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Doble Derrumbe en La Habana Vieja: La Ciudad se Cae a Pedazos sin Respuesta
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Dos derrumbes en La Habana Vieja exponen el grave deterioro de sus edificaciones, dejando a residentes en alerta y sin respuestas institucionales, mientras la crisis habitacional se agrava.