Cuba: La Marcha de las Antorchas Choca con la Oscura Realidad de...
En pocas palabras
Mientras jóvenes cubanos marchan con antorchas, miles de hogares permanecen a oscuras por los apagones, revelando una cruda desconexión entre el acto oficial y la dura realidad del día a día en la isla.
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Qué pasó
La tradicional Marcha de las Antorchas se celebró la víspera del natalicio de José Martí. Jóvenes recorrieron las calles, levantando fuego como símbolo patrio y de historia. Sin embargo, el acto chocó de frente con la cruda realidad de un país sumido en constantes apagones.
La luz de las antorchas contrastaba con la oscuridad de miles de hogares cubanos. Para muchos, la imagen parecía más una puesta en escena que una celebración sincera y conectada con el sentir de la gente.
Dónde y cuándo
Este 27 de enero de 2026, las calles de Cuba fueron el escenario de la marcha. Se vieron filas organizadas de jóvenes, llevando las antorchas y repitiendo consignas.
Mientras tanto, en la misma noche, numerosos hogares cubanos sufrían la ausencia de electricidad. Los refrigeradores apagados, los ventiladores inmóviles y el calor con mosquitos eran la otra cara de la moneda.
El fuego visible en las calles se contraponía con los fogones apagados en las cocinas y el silencio en los barrios sin luz.
Por qué es importante
La Marcha de las Antorchas, un acto simbólico de larga tradición, hoy subraya una profunda desconexión. Muestra la distancia entre los rituales políticos y las necesidades apremiantes de la población.
Para una gran parte de los cubanos, la prioridad no es desfilar, sino resolver los problemas cotidianos. Conservar alimentos sin electricidad, cargar un teléfono para comunicarse o simplemente tener luz para estudiar o trabajar se han vuelto desafíos diarios.
En este contexto, la marcha no se percibe como un homenaje sentido. Se lee, en cambio, como una demostración de que el aparato oficial sigue operando para lo simbólico, aunque los servicios básicos continúan en colapso.
Qué dicen las partes
Desde la esfera oficial, la marcha se presenta como un acto de unidad y reafirmación de los valores históricos. Se invita a los jóvenes a participar en nombre de la patria y sus símbolos.
Sin embargo, entre la ciudadanía, la percepción es diferente. Muchos estudiantes y trabajadores asisten por compromisos institucionales o presiones de sus centros, más allá de la convicción personal.
Esta participación, a menudo forzada, genera un cuestionamiento sobre la autenticidad del entusiasmo. Revela una brecha entre el mensaje oficial y el sentir genuino de la calle, donde las preocupaciones son otras.
Qué viene ahora
La crisis de los apagones y la falta de soluciones reales siguen siendo el telón de fondo. Mientras los actos simbólicos se repiten, la sociedad cubana continúa su lucha diaria por la supervivencia.
La luz que se necesita no es la de una procesión nocturna, sino la de soluciones concretas para la vida cotidiana. Los hospitales necesitan insumos, los salarios dignos y la emigración sigue vaciando el país.
Anoche hubo fuego en las manos, pero no en las casas. Hubo consignas en las calles, pero el silencio de los apagones era el sonido dominante. La verdadera marcha en Cuba es la de quienes buscan un camino, ya sea resistiendo o, con frecuencia, marchándose.
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Cuba: La Marcha de las Antorchas Choca con la Oscura Realidad de los Apagones
En pocas palabras:
Mientras jóvenes cubanos marchan con antorchas, miles de hogares permanecen a oscuras por los apagones, revelando una cruda desconexión entre el acto oficial y la dura realidad del día a día en la isla.